martes, 21 de febrero de 2012

Petrolera británica realizan explotación no autorizada en las Malvinas


En medio de los cruces entre el Gobierno nacional y el del Reino Unido, la explotación no autorizada de crudo en las Islas Malvinas se transforma en nuevo punto de tensión. Es que una plataforma petrolera, que arribó a la zona el mes pasado, violó las aguas argentinas y realizó extracciones. Se trata de la Leiv Eiriksson, de Bahamas, contratada por Borders & Southern Plc y Falkland Oil and Gas Ltd para llevar adelante sus planes de exploración marítima y que se suma a las operaciones llevadas a cabo por la empresa Ocean Guardian.

Una nueva discusión se suma a los conflictos entre el Gobierno nacional y el Británico por las Islas Malvinas. Es que la explotación de crudo no autorizada, que se realiza en la zona, se suma a la tensa situación.
Se trata la empresa Leiv Eiriksson, de Bahamas, contratada por Borders & Southern Plc y Falkland Oil and Gas Ltd para llevar adelante sus planes de exploración marítima y que se suma a la empresa Ocean Guardian, conocida como m"oil rig" que, alquilada por Rockhopper Exploration Plc viene explorando desde 2010 el suelo marítimo al norte de las islas.

Dicha plataforma petrolera, de 120 metros de eslora y 86 de manga, se mueve junto a dos naves de apoyo. Una es la Toisa Intrepid y la otra, un multipropósito denominado Toisa Sonat.
En tanto, también se ha visto en las últimas horas una tercera llamada Ocean Prince, una nave de salvamento de bandera noruega.
A fines del mes pasado, la Leiv Eiriksson se había ubicado muy cerca del límite de las 200 millas de la plataforma continental argentina, lo que provocó el estado de alerta entre las autoridades locales. Sin embargo, en las últimas semanas se movieron más allá y violaron el límite denominado por el país como Zona Exclusiva Económica de la Nación.
Allí estuvieron más de 90 horas explorando o realizando tareas exploratorias, lo que abrió las especulaciones de que la compañía estaría realizando un tercer pozo.
Lo informaron fuentes del control satelital de la zona y fuentes allegadas a la Cancillería, las cuales agregaron que "no es la primera vez que una plataforma petrolera viola los límites".
Por su parte, Argentina ya protestó ante el Reino Unido y se han notificado de estas infracciones a organismos como UNASUR, CELAC y la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
Este se transformó en un nuevo punto de reclamo público que realiza el Gobierno nacional contra el accionar del Reino Unido.

Fuente:Inforegion

EEUU: Encarcelar a la gente es cada vez un negocio más rentable


Encarcelar a la gente es cada vez un negocio más rentable, y más lo será cuando la privatización del sector penitenciario estadounidense se consuma. Corrections Corporation of America (CCA), el mayor operador de prisiones con ánimo de lucro en el país, ha propuesto a 48 estados comprar sus centros de detención.


Según asegura la compañía, que opera desde 1980, esta iniciativa de inversión en cárceles podría beneficiar de una manera significativa al Estado, ya que “ayudaría a los gobiernos estatales con insuficiencias presupuestarias”.

Si bien podría ser una ayuda para los contribuyentes, también suscita preguntas sobre los motivos que persigue una organización comercial al poner a hombres y mujeres tras las rejas.
Más presos, más dinero

Según subrayan los defensores de los derechos humanos, los dueños de las prisiones obtienen más ingresos cuantos más presos haya, mientras las condiciones en las que se encuentran los reclusos empeoran.

La organización Inmigrantes en Venta estima que el negocio de las prisiones privadas en EEUU factura 5.000 millones de dólares al año.

Para aumentar sus ganancias las compañías gastan millones de dólares en ‘lobbies’ que apoyan medidas que les beneficien. El año pasado, CCA estuvo representada por 37 grupos de presión que trabajaron sobre todo en el Congreso y el Capitolio.

Así, el reportero Beau Hodai descubrió que hace dos años el senador de Arizona Russel Pearce, miembro de uno de los más poderosos ‘lobbies’ del país del que también forma parte CCA, propuso a sus colegas la Ley de Arizona que apunta contra inmigrantes. Sus compañeros eran dueños de centros de detención privados y la ley tardó apenas dos meses en salir adelante.

Inmigrantes, ‘cornucopia’ de EEUU

Según Cuéntame, una organización que lucha por la justicia social, CCA alberga el 60% de los detenidos por delitos de inmigración. Datos del Departamento de Justicia muestran que las infracciones relacionadas con la inmigración no son solo tráfico de drogas o armas, sino también la violación de la denominada ‘Regla de los tres delitos’, que da derecho a encarcelar a los que han violado tres veces la ley (incluso por infracciones sin violencia).

Ahora 400.000 inmigrantes son detenidos anualmente, todos ellos son repartidos en centros de detención federales, estatales, públicos y privados de todo el país, lo que supone un gasto de 1.700 millones de dólares que cubren los impuestos de los contribuyentes.

Las cárceles públicas deben rendir regularmente cuentas de su funcionamiento ante los ciudadanos. Las privadas, sin embargo, tienen responsabilidad solamente ante sus accionistas y no se someten a investigaciones externas.

Fuente:RT

jueves, 12 de enero de 2012

No hay muerte, solo mudanza.


Cuando alguien se muda repentinamente, uno se deprime, pierde el rumbo, se convierte en un filósofo preguntando y repreguntando una y otra vez el “¿por qué?”.
Tal vez si lo pensáramos solo como eso, una simple y cómoda mudanza, sin equipaje y sin peso.
O simplemente, como el ultimo aprendizaje, después de todo, la vida es simplemente eso, aprendizaje, desde la cuna hasta el día de la mudanza.
Si dejáramos de pesar, que nos falto y valoráramos tal vez todo lo que dimos.
Tal vez lamentamos más de la cuenta por que se nos adelanto en el viaje
Pero pensemos un segundo, todos nosotros, visitantes de esta vida preparamos las maletas de la serenidad para irnos de viaje.
Si procuramos dar nuestro mayor esfuerzo, para llegar sin apuros de lograrlo cuando se acerca la mudanza, todo valió la pena.
Porque no queremos encontrarnos con los que se adelantaron en el viaje reprochándonos porque no hicimos las cosas a tiempo.
Claro que duele, uno no concibe la idea de que alguien se vaya de paseo y no nos avise para poder darle un abrazo de “hasta luego “o “nos estamos viendo”.
Pero es cierto, también duele el saber que el otro se va de viaje y nosotros somos los que tenemos que esperar.
Ante las dos situaciones, tenemos que dejar el enojo de quedarnos, porque uno lo hace de vago nomas, claro es por el tema del aprendizaje continuo y a nadie le gusta no tener algún día la posibilidad de decir “ya aprendí todo, ahora me quedo a esperar”.
Alguna vez leí, que uno no se deprime, se distrae; deja de ver todo lo bueno que hay a nuestro alrededor para lamentar lo que estaba y ya no está.
Tal vez sea hora también de dejar de lado la depresión en este camino que llamamos vida, para poder disfrutar de lo que nos rodea sin lamentos.
Y si nos cansamos de esta tarea, seguramente encontraremos a un compañero/era que nos permita seguir transcurriendo el camino.

M.ALEJANDRA ORLANDI

viernes, 11 de noviembre de 2011

SIMPLEMENTE BAIROLETTO


Gaucho Bairoletto o Baioleto o Juancito Bairoletto, se le rinde culto en distintos pueblos de Argentina: en las Provincias de Córdoba, San Luis, Mendoza y San Juan.

Juan Bautista Bairoletto nació el 11 de Noviembre de 1894, como tantos otros "gauchos" es una especie de adaptación del personaje Robin Hood, era "bueno para los pobres" y "malo para los ricos" su muerte violenta trajo aparejado el culto que se manifiesta especialmente los días 2 y 11 de Noviembre de cada año, en que sus "devotos" encienden velas en la tumba, costeada por colecta popular y le piden desde trabajo y salud hasta la solución de problemas sentimentales, taras una vida entre el heroísmo y la delincuencia, amado o combatido por distintos grupos sociales, según las circunstancias de la época.

Murió en un tiroteo con una partida policial el 14 de Septiembre de 1941.
Historia
Hijo de una pareja de inmigrantes italianos, Juan Bautista Bairoletto fue el segundo de seis hijos. Nació en Santa Fe el 11 de noviembre de 1894. Su familia se radicó en la provincia de La Pampa, en una zona triguera que abarcaba Castex y Monte Nuevo. Desde joven tuvo problemas con la policía, fue acusado de homicidio y encarcelado hasta 1921. Se movía por ambientes peligrosos como casas de juego y prostíbulos. Fue asaltante de caminos, sosteniendo tiroteos con la policía de Castex y otras localidades de La Pampa y provincias vecinas. Era considerado el vengador de los sufrimientos de sus amigos y su figura de justiciero fuera de la ley hace que se vuelva popular, convirtiéndose en un mito.

La gente lo ayudaba a huir, y cuando se refugiaba en un lugar le hacían llegar mensajes para prevenirlo, le proporcionaban alimentos, abrigo y cuidados. Como corresponde a la leyenda robaba a los ricos y ayudaba a los pobres, repartiendo lo obtenido entre sus amigos, protectores y gente necesitada.

En la década de 1930, se lo hacía responsable de cualquier asalto o muerte ocurrida, pero parecía un fantasma que la policía perseguía sin resultados. A principios de los años cuarenta se organiza una persecución dispuesta a terminar con él. Lo sorprendieron y le dieron muerte en la madrugada del 14 de septiembre de 1941, en General Alvear, Mendoza. Lo velaron en el Comité Demócrata de dicha localidad. A su funeral asistieron miles de personas llegadas desde La Pampa. Sus restos descansan en el cementerio de la localidad dónde murió, en un pequeño mausoleo levantado con las contribuciones de sus fieles. Concurren hombres y mujeres que ofrendan flores, crucifijos, placas y objetos diversos para pedirle que proteja sus familias, trabajo, salud, amor, etc. Algunos devotos recorren de rodillas la distancia entre la entrada del cementerio y su tumba. Aún hoy, algunos pampeanos se ufanan de que sus abuelos hubieran "protegido" a Bairoletto y recuerdan anécdotas vinculadas a este gaucho.

Bairoletto fue el último "gaucho alzado" que marca el fin de una época. Muere en los albores de una nueva Argentina con industrias, con sindicatos y vida predominantemente urbana en la que durante largo tiempo no volvió a repetirse el fenómeno.

lunes, 11 de julio de 2011

Carta a mis amigos


Hoy se cumplen tres meses de la muerte de mi hija, María Victoria, después de un combate con fuerzas del Ejército. Sé que aquéllos que la conocieron la han llorado. Otros, que han sido mis amigos o me han conocido de lejos, hubieran querido hacerme llegar una voz de consuelo. Me dirijo a ellos para agradecerles pero también para explicarles cómo murió Vicki y por qué murió.

El comunicado del Ejército que publicaron los diarios no difiere demasiado, en esta oportunidad, de los hechos. Efectivamente, Vicki era oficial 2° de la Organización Montoneros, responsable de la prensa sindical, y su nombre de guerra era Hilda. Efectivamente estaba reunida ese día con cuatro miembros de la Secretaría Política que combatieron y murieron como ella.

La forma en que ingresó a Montoneros no la conozco en detalle. A los 22 años, edad de su posible ingreso, se distinguía por decisiones firmes y claras. Por esa época comenzó a trabajar en el diario "La Opinión" y en un tiempo muy breve se convirtió en periodista. El periodismo en sí no le interesaba. Sus compañeros la eligieron delegada sindical. Cómo tal debió enfrentar en un conflicto difícil al director del diario, Jacobo Timerman, a quien despreciaba profundamente. El conflicto se perdió y cuando Timerman empezó a denunciar como guerrilleros a sus propios periodistas, ella pidió licencia y no volvió más.

Fue a militar a una villa miseria. Era su primer contacto con la pobreza extrema en cuyo nombre combatía. Salió de esa experiencia convertida a un ascetismo que impresionaba. Su marido, Emiliano Costa, fue detenido a principios de 1975 y no lo vio más. La hija de ambos nació poco después. El último año de vida de mi hija fue muy duro. El sentido del deber la llevó a relegar toda satisfacción individual, a empeñarse mucho más allá de sus fuerzas físicas. Como tantos muchachos que repentinamente se volvieron adultos, anduvo a los saltos, huyendo de casa en casa. No se quejaba, sólo su sonrisa se volvía más desvaída. En las últimas semanas varios de sus compañeros fueron muertos: no pudo detenerse a llorarIos. La embargaba una terrible urgencia por crear medios de comunicación en el frente sindical que era su responsabilidad.

Nos veíamos una vez por semana, cada quince días. Eran entrevistas cortas, caminando por la calle, quizá diez minutos en el banco de una plaza. Hacíamos planes para vivir juntos, para tener una casa donde hablar, recordar, estar juntos en silencio. Presentíamos, sin embargo que eso no iba a ocurrir, que uno de esos fugaces encuentros iba a ser el último, y nos despedíamos simulando valor, consolándonos de la anticipada pérdida.

Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada. Conocía, por infinidad de testimonios, el trato que dispensan los militares y marinos a quienes tienen la desgracia de caer prisioneros: el despellejamiento en vida, la mutilación de miembros, la tortura sin límite en el tiempo ni en el método, que procura al mismo tiempo la degradación moral, la delación. Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era no hablar, sino caer. Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con que se mató nuestro amigo Paco Urondo, con la que tantos otros han obtenido una última victoria sobre la barbarie.

El 28 de setiembre, cuando entró en la casa de la calle Corro, cumplía 26 años. Llevaba en brazos a su hija porque a último momento no encontró con quién dejada. Se acostó con ella, en camisón. Usaba unos absurdos camisones blancos que siempre le quedaban grandes.
A las siete del 29 la despertaron los altavoces del Ejército, los primeros tiros. Siguiendo el plan de defensa acordado, subió a la terraza con el secretario político, Molina, mientras Coronel, Salame y Beltrán respondían al fuego desde la planta baja.

He visto la escena con sus ojos: la terraza sobre las casas bajas, el cielo amanecido, y el cerco. El cerco de 150 hombres, los FAP emplazados, el tanque. Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto.

"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba. Nos llamó la atención la muchacha porque cada vez que tiraba una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
He tratado de entender esa risa. La metralleta era una Halcón y mi hija nunca había tirado con ella, aunque conociera su manejo por las clases de instrucción. Las cosas nuevas, sorprendentes, siempre la hicieron reír. Sin duda era nuevo y sorprendente para ella que ante una simple pulsación del dedo brotara una ráfaga y que ante esa ráfaga 150 hombres se zambulleran sobre los adoquines, empezando por el coronel Roualdes, jefe del operativo.

A los camiones y el tanque se sumó un helicóptero que giraba alrededor de la terraza, contenido por el fuego. "De pronto, dice el soldado, hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablamos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo.
'Ustedes no nos matan' dijo el hombre 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Abajo ya no había resistencia. El coronel abrió la puerta y tiró dos granadas. Después entraron los oficiales. Encontraron a una nena de algo más de un año, sentadita en una cama, y cinco cadáveres.

En el tiempo transcurrido he reflexionado sobre esa muerte. Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella, tenían otro camino. La respuesta brota de lo más profundo de mi corazón y quiero que mis amigos la conozcan. Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado. Su lúcida muerte es una síntesis de su corta, hermosa vida. No vivió para ella: vivió para otros, y esos otros son millones.

Su muerte sí, su muerte fue gloriosamente suya, y en ese orgullo me afirmo y soy yo quien renace de ella.
Esto es lo que quería decir a mis amigos y lo que desearía de ellos es que lo transmitieran a otros por los medios que su bondad les dicte.

Rodolfo Walsh, diciembre de 1976